LOS 4 JINETES DEL APOCALIPSIS.
Haciendo abstracción de los preceptos
bíblicos podemos vislumbrar a los 4 factores desencadenantes de la crisis
mundial. Efectivamente, el mundo padece desde cien años atrás aproximadamente
un rápido deterioro en todos sus aspectos
La tierra y sus habitantes viajan rápidamente
en rumbo de colisión. Un camino
involutivo que pude ser fatal y parece no haber mucha conciencia de
ello. Los factores a describir actúan solos y en combinación proporcionando un
cóctel mortal.
EL HAMBRE.
La industrialización y el capitalismo
globalizado producen una desigualdad de magnitud entre pobres y ricos. La
economía social de mercado hizo estragos en los países marginados en provecho
de los poderosos imperios, que al amparo del robo y el saqueo agudizan la
fractura entre los estamentos sociales cada vez más diferenciados.
La concentración de la riqueza en manos de
pocos tiene un límite. La desesperación por sobrevivir de los millones de
humanos asfixiados al borde del desastre.
Asia, Sudamérica, áfrica, regiones
infinitamente castigadas, que en algún momento saldrán a buscar lo necesario
para vivir a cualquier costo, sin miedo a nada porque es lo mismo morir
peleando que morir lentamente en la miseria. El agua potable y los alimentos
básicos, como consecuencia de este sistema de economía y la combinación con los
cambios climáticos desfavorables en el planeta, serán cada vez más escasos.
Ello afecta notablemente sobre los cultivos,
y la ganadería para faena. En una paradoja casi inexplicable, el mundo moderno
capitalista nos da la mejor tecnología de los últimos 2000 años y a su vez nos quita lo básico para vivir.
Tenemos automóviles, ordenadores, celulares,
satélites y cuanto aparato surja, pero perdemos lentamente los recursos
naturales no renovables sin que la ciencia encuentre solución. El hombre vive
más años como consecuencia de los avances científicos pero muere o enferma
rápido porque la calidad de vida llena de tensiones, ambición, y necesidades lo
acorrala.
Las horas de trabajo son mayores en el hombre
y la mujer. La familia como base de la sociedad se disuelve rápidamente y la
comunicación afectiva decae por falta de tiempo.
LA PESTE.
No referiré a ella en los términos
metafóricos del genial Albert Camus. Menciono la peste en sentido literal.
Epidemias, enfermedades nuevas, alimentos
contaminados y sintetizados en laboratorios, pastillas nocivas,
estupefacientes, y todo tipo de intoxicación voluntaria e involuntaria como
resultado del consumo de productos masivamente elaborados con conservantes
colorante y saborizantes químicos, sin calidad natural o, en el mejor de los
casos provenientes de campos
fertilizados con productos nocivos o animales nutridos de sustancias
químicas peligrosas aprobadas en forma
espuria. Nunca hubo en los seres humanos tantas enfermedades cardiovasculares,
oncológicas y glandulares como en la actualidad y eso obedece en gran medida a
la mala alimentación o a la ingestión de toxinas o alimentación directamente
insuficiente. Los medicamentos de última generación, orgullo y soberbia de la
industria farmacéutica multinacional, solo sirven para paliar problemas que el
hombre adquiere por estilo de vida vertiginosa y de pésima calidad.
¿Para qué queremos tecnología si tenemos cada
vez más enfermos?
LAS GUERRAS.
Han sido siempre lastre de la humanidad, pero
la belicosidad ahora no solo es entre países, sino entre grupos humanos
pequeños con enorme poder. Los narcotraficantes, los traficantes de armas, y
los buitres financieros son literalmente grupos autónomos con ejércitos y
sicarios propios, propietarios de arsenales y armamento sofisticado. Las
personas armadas en la calle cada vez son más. La guerra que antes se concebía
entre Estados o facciones civiles dentro de una misma Nación, hoy se han
atomizado en pequeñas guerras intestinas multiplicadas como un cáncer. La
violencia de toda índole impera en las grandes ciudades, la inseguridad es cada
vez mayor y una suerte de resignación e impotencia subyace en la ciudadanía que
contempla con estupor el derrumbe social y moral del conjunto. Guerra en la
calle, guerra en el metro, guerra en el supermercado, guerra en el tráfico y el
trato diario. El maltrato es la regla general y la cortesía la excepción. Y lo
más grave es la aceptación general de la sociedad como “algo normal”. El robo
en la calle es algo normal, el robo del vehículo es algo normal, la billetera,
el teléfono celular, las pertenencias más insospechadas, etc. ¡Cada vez la
gente pierde menos tiempo en hacer la denuncia policial porque es moneda
corriente y no tiene solución! El egoísmo exacerbado grita silenciosamente
“Sálvese quien pueda” como en el “Titanic”.
LAS CATÁSTROFES NATURALES
La corteza terrestre y las capas interiores
se expresan cada vez con más fuerza en el sentido de desorden, falta de
armonía, producto de los cambios climáticos, los accidentes propios de la
geología, y el maltrato humano hacia su propio planeta, su hogar. Pruebas
nucleares que continúan bajo tierra o en el fondo del mar, contaminación
ambiental, superpoblación, uso indebido de herbicidas, fertilizantes,
pesticidas, defoliantes. Polución en los océanos, derrame de sustancias
peligrosas. Falta de control gubernamental. Siempre hubo catástrofes, pero ahora
son más intensas y frecuentes. Obviamente existen motivos propios de la
naturaleza y de la antigüedad del planeta, pero la población mundial con sus
conductas agresivas ha contribuido enormemente al deterioro terrestre. Los
inviernos son más fríos y los veranos más intensos, la sequía es moneda
corriente y nada es casual. Como consecuencia del calor, los casquetes polares
se derriten lentamente y el nivel del mar aumenta en forma silenciosa. El
planeta sufre una suerte de “tropicalización” en algunas regiones y de
“polarización” en otras. Las especies animales y los vegetales cambian en
tamaño, peso, y color. Todo pasa aparentemente inadvertido, pero acontece. Alguien
puede decir que esto es un testamento, una visión pesimista de la realidad y
tal vez lo sea. ¿Pero es mentira acaso? ¿Alguien puede decir que todo esto es
una novela? De ningún modo ni manera. ¿Es posible revertir las cosas antes que
sea demasiado tarde?.
Creo que sí, por lo menos en muchos factores
que dependen de la conducta humana. “Todos
los enfermos tienen cura 5 minutos antes de la muerte” sostenía el poeta
argentino Pedro Palacios, (Almafuerte).
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